El acuerdo para las navidades futuras

Queridas, tengo tanto que contaros… Pero empezaré por un gran avance: las navidades. Porque ¿alguien además que yo temía que se acercase la fecha vaticinando la predecible bronca con su pareja para llegar a un consenso de dónde pasar las navidades?

Pues yo también era así, pero la muerte de mi madre me ha cambiado el chip, ¡nosotros también somos una familia! Si él recuerda las navidades como algo a pasar con sus padres y yo con los míos, son reminiscencias de otra etapa en la que ya no vivimos. Ahora nos toca pensar en nuestro hijo y apostar por nuestra relación. Eso  o continuar caminos separados, claro.





Y pensar en nuestra nueva familia implica que tenemos que regalarnos nuestras propias tradiciones, no para pasar 5 horas metidos en un coche, cenar y volver a Madrid al día siguiente, sino para disfrutar, de lo que quiera que la navidad acabe siendo para nuestro hijo también.

#papápez ha hecho un gran esfuerzo por estar en la misma página que yo en esto de “empezar de cero”. No ha sido fácil, la discusión, como siempre, llegó a ser dolorosa, pero parece que ya nos movemos en un suelo común, que podemos pronunciar la palabra “Navidad” sin temblar y que ahora solo nos queda hacer que los otros lo comprendan.

Porque tenemos una conversación pendiente con los extensos. Mi padre, en una nueva etapa en la que está bastante desubicado y no parece dar importancia a nada más que a superar cada día, jamás me diría que nuestra decisión es mala. Desde el primer día, incluso con mi madre en estado terminal (varias veces durante el último año y medio… #graciasdoctores), me decía “vete a Madrid, atiende a los tuyos, tu familia es tu familia, no nosotros”. Bueno, era doloroso porque yo jugaba en otra liga… pero, de algún modo, se lo agradecía.





Mi mayor miedo, aunque moriría de pena sabiendo que mi padre está solo en Navidad y sufre por ello, no es él, sino que nos llame #cuñimalvada para hacer sentir culpable a #papápez de nuestras decisiones y que, internamente, él sufra en silencio esta nueva realidad aunque intente adherirse a ella. Puedo soportar y gestionar mis mierdas, no las de los demás, gracias.

Yo no soy creyente, por lo menos a día de hoy o_o , y he subido y bajado en mis emociones para con la Navidad desde que soy persona, pero cuando me enamoré de #papápez y vi una familia en el horizonte, pensé que la Navidad sería una etapa maravillosa en la que celebrar nuestro amor y, por primera vez, sentirme realmente en familia. #muycursi, lo sé, pero lo triste es que, desde que tuvimos a nuestro hijo, he detestado todo desde el puente de diciembre hasta el 7 de enero,  y ahora parece que vuelve a existir esperanza… ilusión, y eso me encanta.

Hay un truco, eso sí.  Nuestra casa estará abierta para quien quiera «acercarse» en los “días señalados”, y los fines de año nos toca viajar siempre que #papápez no trabaje (en años alternos). O sea, que a las malas, algún año me tocará pegarme a la botella de champagne desde el 24 por la mañana para superar la cena familiar “para 12”, tras cocinar y limpiar “para 12” y dormir en el suelo de la sala porque “¿cómo vamos a meterlos en un hotel?” 😀 .

Y, a las buenas, me vestiré de mamá Noel en petit comité y mi única preocupación será que el mantel de la mesa para 3 sea desechable… 😉


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2 comentarios en “El acuerdo para las navidades futuras

  1. Hace ya unos días que leí este post pero no había podido contestar.
    No quiero entrar en detalles solo decir que te entiendo y estoy contigo 100×100, y que yo soy de las partidarias de un hotel, vamos, que yo misma prefiero buscarme un hotel para no molestar y, a la vez, tener mi privaciad aunque sea yo la que visite.
    Un abrazo y ánimo 🙂

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