Constantemente cansada…

Jamás me imaginé que se acercaría el tercer año de vida de mi hijo y simplemente estaría sin fuerzas para disfrutarle.

No busco compasión, ni desahogarme, como en tantas otras ocasiones, simplemente escribo porque me veo superada y desearía poder parar. Escribir a veces me ayuda a parar.

Son pocos los días en los que me despierto y siento que tengo mogollón de ganas de comerme el mundo. Esto antes era lo que me motivaba a continuar: deseaba comerme el mundo, todo me emocionaba. Ahora simplemente estoy cansada, de todo, de todos. Del trabajo. De Madrid. De mi cabeza

He incluso comprado spirulina, esperando encontrarme más activa, vitamina B12 me recomendaron también, intento rehacer rutinas, leo literatura de «cómo ser el dueño de tu vida»… pero, al final del día, simplemente estoy cansada y me gustaría meterme en cama sin pensar. A veces incluso al principio del día.

Hace unos meses confiaba que las negociaciones en el trabajo me dejarían marcharme y podría recomenzar haciendo algo por mi cuenta, con menos stress, y que eso me ayudaría a recuperar la ilusión, pero simplemente desembocó en una etapa de pastillas y en un bucle bastante desesperante: no me dejan marcharme de un trabajo que detesto pero quiero irme. Quiero irme pero necesito el dinero.

Y al final del día también me desespera no poder hacer nada de lo que antes me daba la vida: mi teatro, mi fotografía, mis blogs, mi silencio…

Ahora mismo mi hijo me chilla mientras intento escribir algo sin sentido desde mi móvil. Ya no pido sentarme en una mesa, con un bolígrafo a mi derecha y el portátil cómodamente a mi izquierda para tirarme horas en mi interior, ahora solo pido 5 minutos sin un niño buscando constante atención porque tengo el móvil en mi mano. Y me siento mal, porque le quiero…

Tampoco quiero escuchar que es una etapa dura, que todo pasará. Quiero sentirme bien con mi vida ahora, sin escuchar que es cuestión de tiempo, ¿y eso quién me lo da?

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