navidades en familia

(y llegó la temida conversación) Estas navidades, ¿en casa de tus padres o de los míos?

Estoy intentando como una jabata no discutir después del último #dramacotidiano, así que no, yo no saqué el tema en esta ocasión (aunque me lo esperaba). Sí, me lo esperaba, pero no este año, ni en el medio de un parque mientras hacíamos «el cambio» para que él se fuese a trabajar y yo regresase a casa con el carrito, la bolsa de la compra, mi bolso repleto de todo lo que no me cabe en la cesta del carrito ni en la bolsa de la compra… (#yojurénoserasí)

Y no me lo esperaba porque este año él iba a trabajar. Sí, nuestras primeras e idílicas Navidades en familia yo cenaría sola con mi bebé en la cuna (vaya, borrachera como las de los buenos tiempos…). Pero, con todo lo de la enfermedad de mi madre y, a sabiendas de que él no se sentiría mal con este viaje por no poder estar con nosotros igualmente, pues me compré un billete express para viajar a casa de mis padres el mismo 24 y regresar el 25 para comer juntos los 3. ¿Me gustaba la idea? Bueno, hace tiempo que no pienso en mí cuando viajo a ver a mis padres…




Pero ayer me informó de su decisión de pedirse una excedencia de un mes porque (para hacer una larga historia corta), se la denegaron cuando nuestro hijo nació y ahora se la han aceptado a una compañera, con lo cual quiere ejercer sus derechos igualitariamente (aunque con retraso). Y esto implica que, si no se tuerce la cosa, estará libre en Navidades.

Así que en mi cabeza comenzaron a aparecer mensajes, ideas, símbolos japoneses, un billete perdido, una familia política estrepitosa, maletas… De todo menos aquellas «primeras e idílicas Navidades en familia».
navidades en familia
Para ser totalmente honesta conmigo misma, e intentando ejercitar la difícil práctica de no ocultarle cómo me siento, le dije abiertamente que me apetecía un pimiento relacionar Navidades a compromisos y que sentía que mi familia era él, no todos los demás. ¿Y lo de viajar en Navidades por obligación? Ni de coña. Sin vacaciones, con escasas 48 horas para reaccionar y volver al curro y teniendo que meterte 5 horas de coche entre pecho y espalda, con un bebé a cuestas y la maleta cargada de unos regalos que no puedes esconder para tu propio hijo porque ni siquiera conoces la casa a la que vas…

Pero me soltó aquel «mis padres se están haciendo mayores y a mí me gustaría esto», «a nuestro hijo le viene bien pasar las Navidades con los abuelos», «yo sabía lo que tú pensabas antes pero ahora creo que debemos hacerlo así», etc.

Yo argumenté (calmada, lo juro), que me gustaría que nuestros recuerdos como familia, los de mi hijo especialmente, fuesen en nuestra casa, no en una maleta… Y como insistió pues me repetí «cede», «cede», en mi interior, hasta que le dije, «vale, si quieres pasamos con ellos Reyes».

Entonces aquí se me desmoronó el discurso, pues «no, no, Reyes lo recuerdo de niño como algo muy especial y quiero que nuestro hijo lo pase en casa», me dijo. AaaAh, pues yo recuerdo Nochebuena como algo muy especial y también quiero que nuestro hijo lo pase en casa. Vaya, que esto no se lo comenté en alto porque vi el problema venir y solo verbalicé un alto y sonoro silencio.

Y pensando en mí, Fin de Año es lo que más me gusta de todas las fiestas, y obviamente mi situación ideal no es pasarlo en casa ajena, ni viajar, etc. tampoco. Pero ¿y qué nos queda?, ¿me toca pasar por el aro para no discutir o cómo podemos solventar este posible bache? Porque si viviesen cerca lo tendría claro: visita durante el día y cena solos. ¿Vosotras cómo lo habéis hecho?

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4 comentarios en “(y llegó la temida conversación) Estas navidades, ¿en casa de tus padres o de los míos?

  1. Nosotros desde que vivimos juntos hemos repartido las festividades importantes entre 3 familias (la de mi pareja y la mía, con padres separados). Hemos ido lidiando un poco con nuestras costumbres y apetencias y al final hemos ido acoplándonos. Este año no sé cómo lo haremos porqur yo salgo de cuentas el 3 de enero y estaré muy cansada, así que no vamos a organizar demasiado, sino que dependiendo de cómo me encuentre haremos. Lo mejor es que ha sido idea suya, lo que hace que no me sienta mal si en el último minuto no estoy para ir a ninguna parte. Pero vamos, que el año que viene veremos…aunque yo abogo por seguir como siempre: nos guardamos un día para nosotros y el resto los repartimos entre la familia:-)

    1. bufff, una realidad compleja también… En tu situación, este año mandaba a todos los políticos y no tan políticos a tomar las uvas a Sol 😉 Un poco de intimidad pre y post-parto, es lo que más se agradece (y nunca se ofrece).

  2. Uff aki otra mami igual vivimos lejos a casa de mi marido 9 horas a la mía 6 y entre medias 4 y tenemos un niño de 3 meses. Cada vez que pedimos vacaciones acabamos discutiendo. Tengo mil situaciónes como.las tuyas me encanta tu blog me siento muy identificada.

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