verano raro

El verano más raro…

Desde hace 3 o 4 días, contemplo ensimismada durante minutos una hoja en blanco en mi ordenador mientras intento escribir un post a veces titulado «tras la muerte de mi madre», otras «mi hijo ya no tendrá abuela materna», finalmente decido cerrar la sesión y discurrir algo mejor…




Puedes imaginarte que ando algo confusa, es un verano raro. Las últimas semanas, el último año y medio en realidad, todo ha estado teñido de miedos. Del miedo a viajar por última vez a verla, del miedo a no haber cerrado viejas heridas a tiempo, del miedo a no poder compatibilizar las necesidades de estar con mi nueva familia y las de acompañar a mi madre en la distancia el tiempo necesario…

verano raro

Ha sido una época cargada de situaciones bien jodidas que apenas me ha gustado compartir o verbalizar en la intimidad, supersticiones de chica del norte, no fuese a ser que se desencadenase algo antes de lo esperado… ¿Y por qué era «lo esperado»? Los médicos sentenciaban con demasiada facilidad…

Ahora me cuesta menos hablar: mi madre descansa en paz y el cáncer es una puta mierda rodeada de diagnósticos tardíos, actuaciones médicas de dudosa índole y mucho sufrimiento familiar.

Así que este año hemos modificado las vacaciones en parajes exóticos por semanas de permisos de hospital, funerales y una nueva realidad en la que cuidar a un padre de casi 70 años en la distancia se convierte en el motivo primordial de nuestras vacaciones de verano.

En realidad las vacaciones me importan una puta mierda, estoy más centrada en no quebrar, en mantener a mi hijo de dieciseis meses viviendo momentos para el recuerdo (o lo que a mí me gustaría que fuesen sus recuerdos) y en que mi pareja y yo dejemos el piloto automático a un lado para encontrarnos después de todo.

Ahora nos quedan 7 días de «libertad» que implican visitar a los políticos, quienes esperan la parada oficial como si no les hubiéramos visto en meses, a #cuñimalvada, que dio a luz en una época en la que escoger entre mi madre o ella jugaba obviamente en su contra, y #padreemocionado así lo creyó, y a mi padre, que vive una nueva realidad en la que conseguir salir a la calle sin llorar es definitivamente una nueva realidad.




Y tras estos breves párrafos me despido. Son demasiadas cosas las que se me pasan por la cabeza pero es donde quiero que se queden.
>> Únete a la comunidad «La mamá pez» para contar tu historia o leer la de otras mamás reales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *