nos distanciamos

La relación con mi pareja tras la llegada del bebé

Llegó lo más temido: el padre y yo ya no somos uno. Tras una etapa en la que, totalmente solos, éramos el centro del universo del que se encontraba enfrente, nuestra relación se pone a prueba en esta nueva etapa en la que, para añadir más jugo a la pócima, las visitas obligadas no dejan de llegar y no tenemos tiempo ni para hablarnos, tal y como nos habíamos prometido si algo iba mal.

Haré un aparte para desahogarme en silencio y comentar que, por mucho que sean los abuelos, o los mejores amigos de los abuelos, o la anciana millonaria que hará rico a mi bebé, tenerlos en casa recién llegados del hospital, viernes, sábado y domingo porque «les viene bien este fin de semana», a mí no me viene tan bien. Todos necesitamos tiempo y espacio y, por muy extraño que parezca, el bebé también estará aquí dentro de un mes…




Porque ¿por qué será que en la primera semana de vida de tu hijo, 4 días de los cuales has pasado en el hospital sin movilidad y con demasiadas emociones, nadie comprenda que les pidas que te den tiempo para acostumbrarte a él, a tu pareja, a tu hogar con nuevas necesidades e incluso a ti misma? Pues ea, todo el mundo a pensar en sus ombligos, a mandar whatsapps acosadores que se convierten en llamada si no respondes en 5 minutos a la más recurrente de las preguntas: «¡¿cómo se encuentra mi bebé?!», y a dar la «bienvenida» en tu hogar a gente que, no es que no quieras, no es que no comprendas su rol, sino que no está respetando tu única necesidad y complica las cosas un poco más. Por cierto, ¡dejad de hacerle fotos con flash ya!

Pues con todo este panorama no eres persona, ni madre ni, por supuesto, aquella novia emocionada que le miraba confirmando que su hijo sería el fruto de tanto amor…

Le miras y te preguntas si todo lo que quiere a tu hijo será comparable con lo que le quieres tú, si le querrá más, si tu hijo le querrá más, si harán planes sin contar contigo, si volveréis a miraros con amor, si le estás implicando lo suficiente, o demasiado, si todavía eres alguien para él o has dejado de ser su primer amor… Nos distanciamos…

nos distanciamos
Heather Landis

Después llegan los malentendidos. Pasas a pensar con la mente de uno (ya no de dos) y las emociones también son de uno. Y, si te dice algo sin intención, o sin la que comprendes, o con toda la intención…, tu respuesta puede no sentarle del todo bien, porque él también piensa como uno, y sus emociones también son de uno… Y estamos tan cansados…

¿Será egoísta querer que tu bebé te reconozca como su protector?, ¿será egoísta mirarles y sentir que no te necesitan?, ¿volverá todo a la normalidad?, ¿qué es ahora la normalidad?

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