mochila porta bebés

Los pros y los contras de tener una mochila portabebés

Una de las cosas que tuvimos siempre claras desde el embarazo, era que optaríamos por una mochila portabebés para movernos con nuestro hijo.

El mundo de los carritos de bebé nos resultaba demasiado ajeno y poco atractivo, además de imposible de hacer convivir con nuestras vidas en Madrid. Y con el estilo tampoco, para qué engañarnos 😁.

Escoger mochila portabebés fue una tarea, como todas las relativas a sus compras, realmente dudosa. La seguridad, el peso, el diseño, el anclado, el material… Tantos y tantos factores a considerar y el mercado repleto de mochilas, nos pusieron las cosas realmente difíciles.




Después de probar incluso uno de esos «fulares» que las más modernas se acomodan alrededor del cuerpo #yonosécómo y volvernos locos, finalmente topamos con la marca Marsupi, esta pequeña y maravillosa mochila que puedes ver en la imagen con mi heredero a cuestas en uno de los primeros días en los que lo sacamos a pasear. Y, como puedes anticipar, hemos estado de lo más contentos con ella (por si lo dudas, no me patrocina la marca).

mochila portabebés
mochila portabebés
Pero todo tiene sus pros y sus contras y, aunque hace unos meses no me hubiera ni imaginado en el punto de tener que solventar los contras comprándome un carrito de bebé, hay cosas que ni uno ni otra solventan al 100%, y en esto de sopesar andamos ahora.

Aquí nuestro listado de motivos por los que una mochila portabebés puede facilitarte la vida, o no:

Pros

– La cercanía y la seguridad de tenerle pegado a ti. Se habla de muchos beneficios para el bebé a este respecto, pero me centraré en lo práctico del asunto…
– La rapidez de ponerte y sacarte al bebé y salir a la calle. En el caso de optar por una Marsupi, cuestión de un par de velcros (ojo con tus ropitas favoritas…).
– El ahorro de espacio en casa sin un mega-carro lleno de piezas que se coma nuestra entrada (o nuestras vidas).
– La comodidad de salir de casa ligero de trastos (no sé por qué los carritos acaban convirtiéndose en un almacén…).
– La soltura de subir y bajar escaleras sin tener que preocuparte por la existencia o no de ascensor.
– La facilidad con la que sigues haciendo tu vida normal mientras tú bebé duerme sobre tu pecho, con las manos libres, sin tener que poner los frenos o preocuparte de atropellar a un gato…
– La mochila supera con creces las dificultades de vivir en Madrid (demasiada gente entre la que te puedes mover con facilidad, aceras estrechas, prisas, etc.).
– Se convierte en un maravilloso instrumento para que el bebé duerma, aunque en casa le cueste.
– Fácil de limpiar. A la lavadora y punto.
– Genial hasta los 3 meses.

Contras

– No tienes dónde dejar al bebe si, por ejemplo, sales a comer o te vas de tapas (a no ser que quieras considerar beberle una cerveza sobre la cabeza).
– Si quieres que alguien le cuide durante unas horas, te costará mucho más que un «extraño» le saque a pasear sobre su pecho.
– Tus padres no podrán sacarle (si son mayores y no pueden coger peso, por ejemplo).
– La lluvia. Aunque hay accesorios para que os cubráis conjuntamente, sin ello o un gran paraguas, mejor quédate en casa.
– El verano. Por un lado el calor que os daréis mutuamente, por otro el sol que le dará sin que puedas cubrirle propiamente a no ser que le/te embadurnes de crema.
– A partir de los 3 meses, con el estado más despierto del bebé, será más complicado contentarle en una posición que le agrade durante una larga caminata. Si se revoluciona mientras le llevas encima, puedes incluso llegar a sentir que le estás ahogando. Y, si se duerme, la cabecita le acabará colgando inevitablemente.

Ya te contaré si nos decantamos por pasar al mes 4 con un carrito entre las manos. Otro gran mundo para no dormir…
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