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Nuestras primeras Navidades – totalmente solos –

Es 26 de diciembre y siento que esta Navidad ha sido algo así como… inexistente. En mi salón hay un árbol maravilloso, decorado con toda clase de recortables infantiles que, sin embargo, me dice lo contrario.

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Sí, podría pensar que queda el 31, la cabalgata… pero siento como si el viernes, cuando salía de trabajar, se hubiese solapado con el lunes haciendo que se esfumase el fin de semana, el mes, el año y básicamente también la Navidad.




Puede que por el agotamiento de tener que haber hecho horas extra durante meses para demostrar a mi jefa que, a pesar de estar en jornada reducida, no voy a sucumbir a sus «si no llegas a todo, quizás haya que cambiarte de puesto». Quizás influida por ver a un #papámuypez #muyestresado y #tremendamentesuperado. Puede que por las múltiples enfermedades de #bebépez durante este año, culminadas con 39º de fiebre y 3 horas en urgencias justo para dar la bienvenida a la Navidad. Quién sabe si no hayan sido las 2.500 pataletas diarias de «ese en quien se ha convertido mi hijo» ahora que cree que es el centro del universo y se acerca terriblemente a los 2… O acaso lo haya causado el torbellino emocional de acordarme de mi padre en sus primeras navidades también totalmente solo… Definitivamente, no ha ayudado despertarnos el día de Nochebuena y reparar que es domingo y que no queda nada en la nevera… :’)

¡Eh!, pero tengo fotos y vídeos para recordar que yo también estuve allí, que vino Papá Noel y trajo regalos, que #bebépez le saludó cuando casualmente #papámuypez había salido a por pan…, que incluso conseguí hacer un árbol de chocolate y hojaldre para demostrarme a mí misma que, con el horno, todavía soy capaz.

árbol nutella

La vida va a toda hostia. Y hoy regresaba al trabajo para escuchar cómo una compañera había sido ingresada ayer porque no podía respirar durante la cena familiar, cómo mi compañero de mesa se quejaba de lo tarde que se estaba acostando por tener a sus suegros durmiendo en el sofá, cómo la secretaria del departamento había perdido a su madre en Nochebuena y la que se sienta detrás comentaba que no esperaba a nadie para cenar cuando, de repente, se presentaron todos…

Parece que sí ha sido Navidad. Una Navidad diferente para cada cual… Pero, si hay algo que tengo claro es que, con este panorama, me alegro enormemente de que lo hubiésemos pasado solos, porque si no, ni lo cuento.

Y no quiero ni profundizar en el estado de #papápez, que odia IKEA y se acaba de marchar a IKEA «para respirar».  (・_・ヾ
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