Una lámpara de colores, un bebé llorón y la luna de miel (más cara que pez)

lámpara dormir niño

Hoy hace exactamente un mes que llegábamos a nuestra luna de miel en una isla perdida del Caribe y, mientras descansábamos sobre unas arenas de ensueño y nos volvíamos a reencontrar como pareja, a muchos kilómetros de distancia, mi hijo sufría lentamente la ausencia.

Haberlo dejado en nuestra casa con mi padre, a mí personalmente me generó toda la confianza posible. Iría al colegio como normalmente y seguiría sus rutinas en sus espacios, haciendo menos drástico el no vernos durante una semana. Lo que jamás me pude imaginar y que no supimos hasta nuestro regreso, es que era demasiado pequeño para quedarse solo y que nos iba a cobrar lentamente cada día de nuestra ausencia.

Cuando, recién aterrizados, mi padre nos contaba que había sido una de las semanas más duras de su vida, yo pensaba: «exagera». Esa misma noche supe que no. Mi hijo se había convertido en otra persona, una persona tremendamente dependiente de mí, que no me dejaba moverme de su lado para absolutamente nada y, lo peor, no se dormía a menos que estuviese pegado a mí en mi cama o sujeto de mi mano en su cuna.

Los gritos y lamentos eran espantosos si le dejaba solo, su gesto era de dolor, la temperatura le bajaba hasta quedarse helado mientras chillaba mi nombre o pedía que me acercase. No había biberón, ni chupete, ni dibujos, ni muñeco que lo mitigase.

Vivimos desesperados la primera semana. Vuelta a las discusiones y adiós a la luna de miel…. Lo probamos todo e hicimos muchas cosas que no nos llevaron a nada más que a dormir bastante poco y a sufrir por él.

Además, no quería quedarse con la puerta cerrada en la habitación, quería siempre ver una luz bien brillante en la nuestra y, si era #papápez quien le iba a buscar a la cuna en vez de ser yo, nueva crisis. Ir a la escuela, por primera vez, también parecía un drama. ¡¡Qué podríamos hacer!!

Un día me encontré a #papápez googleando lámparas de luz con música y me lancé a ello también. Finalmente, hace un par de noches, comenzamos a usar una que parece que nos está dando una tregua, no sabemos si porque ya tocaba o porque realmente funciona y hemos esperado demasiado para comprarla.

Ahora hemos sabido que lo que parece que le ocurría a nuestro hijo se conoce como «ansiedad de separación» o TAS y que todas las intensas estrategias para mantenerme cerca ocurrían porque temía una nueva separación, o ese parece el argumento más lógico de todos los que nos han contado 😕 .

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